• El universo de las palabras abre un espacio imaginario que desborda la mera comunicación de contenidos. Aprendimos de Lakoff y Johnson que, gracias a las metáforas, nos guiamos en la vida cotidiana. La palabra, como todo signo, se define por su facultad de engañar, por su reversibilidad simbólica. La palabra poética (poiesis) ofrece la posibilidad de crear nuevos mundos, vertebrar una utopía como horizonte imaginario al que dirigir los esfuerzos sociales. Por eso Platón prohibió a los poetas en su República, acusándolos de contar cosas que no existen, entusiasmar y engañar a niños y jóvenes. Sin embargo, la política, la actual y la de siempre, tienen en la mentira una de las armas fundamentales para la propaganda (de propaganda fide, propagar la fe.